La decisión del gobierno municipal de Vic (CiU-PSC-ERC) en el sentido de rehusar el empadronamiento a las personas inmigradas en situación irregular – planteándose incluso en un primer momento delatarlas a la policía – se está convirtiendo en un test para la sociedad ante el reto de la migración. Se trata de un primer ensayo, a nivel local, de lo que podrían ser políticas determinantes para el futuro de este país, y desde luego a nuestro parecer abren un camino muy peligroso que puede llevarnos hacia la institucionalización de la xenofobia y el racismo




















